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Aquel 16 de julio noviembre 12, 2006

Posted by IES MARIA AURÈLIA CAPMANY in Narración.
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El ejercicio que debéis realizar es el de continuar este relato. Debéis añadir unas 50  palabras, respetando el punto de vista narrativo y el estilo del cuento. Cada uno ha de continuarlo en el punto donde lo dejó el narrador anterior para lo cual habreís de leer todo lo escrito anteriormente. Procurad no ser demasiado exagerados y contad historias que puedan suceder en la realidad. No aceleréis el tiempo narrativo. Daos vuestro tiempo y dejad que el relato fluya. Participaréis unos 22 en la historia. Cuando lleguéis al final,  habréis de concluir el relato. Si alguien lo hubiera hecho ya, podéis inventar otro final diferente. El cuento es de una muchacha llamada Aguamarina y fue publicado en Tus relatos, una página de internet.    

Esta historia sucedió hace algunos años, en un pueblo de pescadores, donde yo veraneaba.  Me gustaba ir allí porque era un lugar precioso, situado a orillas del mar Mediterráneo. Recuerdo que era un 16 de Julio. El verano acababa de empezar. El sol hacía gala de sus mejores rayos y el calor se hacía cada vez más insoportable. No se podía estar afuera ni adentro de las casas. Era tan sofocante aquello que aquel lugar parecía un volcán próximo a la erupción. Aquel día no había muchas personas en el pueblo, todos se habían ido a pasar el día a la playa.  Reinaba una inmensa quietud, poco usual en aquel lugar, donde siempre se oía mucha bulla, risas y algarabía. Marcos y Amparo, un joven matrimonio conocido por muchos en la comunidad y la pequeña Cristina, de cinco años, su única hija, eran de las pocas personas que estaban allí. Ellos decidieron ir también a la playa, para nadar y bañarse en las cristalinas aguas del mar, para aprovechar el día soleado, pero sobre todo para huir de aquel intenso calor. Al llegar a la playa, Marcos notó que la marea subía con más fuerza que otras veces. Había muchas olas y demasiado viento para aquella época del año. No aguantaban ya el calor y las gotas de sudor caían por sus cuerpos sudorosos, pero decidieron no entrar a el agua todavía; le dijeron a Cristina que se pusiera a jugar en la arena con las conchitas.

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